Las palabras que Ramón Calderón soltó por su boca ayer por la mañana en un coloquio celebrado ante alumnos de quinto de derecho en una universidad privada de Madrid, no hacen más que confirmar lo que piensa la mayoría de los seguidores, no sólo del Real Madrid, sino del resto de equipos que juegan en este país.
Pero creo que Calderón cometió dos pecados capitales. El primero fue el momento empleado para realizar esos comentarios. El Real Madrid está pasando en la actualidad una crisis, no sólo de juego, sino como institución, sobre todo en lo que se refiere a los votos por correo, y que aún están pendientes de que un juez les otorgue validez.
La segunda es, a mi entender, la bajada de pantalones que hizo ayer por la noche en El Larguero, de la cadena Ser, en el que trató por todos los medios de apagar un fuego que había iniciado él mismo por la mañana. Por lo demás, ha dicho verdades como puños. Pero, ¿a quién pretenden engañar, los Casillas, Guti, Beckham, Raúl y compañía?
Si Beckham fuese todo lo bueno que se dice de él o simplemente vendiese las camisetas que, se dice vende, el Milan o Inter se lo habrían llevado para Italia y a precio de saldo. La realidad es que va a jugar en la poderosa escuadra de Los Ángeles Galaxy, que le reportará a sus bolsillos 230 millones de dólares para seguir manteniendo los caprichos de su mujer, mientras él acabará siendo el nuevo John Wayne.
¿Y Guti? Lo mismo. Sólo es un machote cuando falta el respeto a las aficiones de Villareal y A Coruña. Pero ¿futbolísticamente? Cero patatero. No cuenta en la selección, ni para los entrenadores que ha tenido a lo largo de su carrera. Tiene 31 tacos y sólo piensa en emular al inglés metido a actor, echarse agua oxigenada en el pelo y salir en las revistas del corazón.
Con respecto a los sueldos, que Casillas cobre nueve millones de euros y Diego López sólo 300.000 es culpa de quien les renovó. Pero más grave es que Pavón esté defenestrado (aún no se conoce el motivo), y mientras, el flamante actual Balón de Oro, Fabio Cannavaro, comete pifia tras pifia, partido tras partido. Pero es titular indiscutible. Il Bello se está convirtiendo en un amigo para los delanteros.
Ignorancia pura y dura
Sobre el grado de formación de los futbolistas ¿Es que hay alguien que lo ponga en duda? ¿Cuántos tienen estudios secundarios? o ¿Cuántos poseen carreras universitarias? Y no me vale como excusa la falta de tiempo. Entrenan dos horas al día y duermen ocho. Les sobran 14 horas para poder dedicarse a la formación. Pero prefieren la noche, El Buda, los casinos, las putas, las juergas y que les adulen. Cuando finanlizan su etapa futbolística muchos acaban como el defensa del Barça, Julio Alberto. Sobre la vanidad y el ego sólo hay que ver con la chulería y la prepotencia con la que van por la calle. Son una panda de niñatos con millones de euros en el bolsillo y que no dudan en dejar al equipo tirado cuando les conviene. ¿Se acuerdan de los jugadores del Real Zaragoza, que entrenados por Marcos Alonso, les importó una mierda descender a segunda, con tal de agarrar el último contrato jugoso? ¿Te acuerdas Toro Acuña? Mientras, el millón de maños que sienten los colores del club de toda la vida dependen de que unos mercenarios a los que les pagan mensualmente a través de sus cuotas les entren las ganas de salvar al equipo de sus amores. Gracias Calderón. Por fin alguien saca a relucir las miserias del fútbol. ¿Hará lo mismo Laporta con los retrasos injustificados de Deco y Ronaldhino? Yo no lo creo.