La capital francesa es el destino preferente de los vigueses que han decidido pasar las fiestas fuera de casa. La conexión directa desde Peinador y Eurodisney son los motivos principales del aumento de la demanda.
El Rey Enrique IV de Francia, educado en la religión calvinista, se convirtió al catolicismo en 1593 pronunciando la célebre frase: París bien vale una misa. Cuatrocientos años después los vigueses la han reconvertido en: París bien vale unas Navidades; o eso parecen indicar la cantidad de paquetes turísticos que han sido vendidos por las agencias de viajes olívicas para las tres próximas semanas. «El lugar escogido por el 70% de las personas que han venido aquí demandando un paquete turístico para pasar las fechas navideñas fue París», asegura una empleada de la agencia de viajes Marsans. La conexión directa entre Peinador y la ciudad del amor se presenta como una ventaja a la hora de escoger este destino. Eso y que está Disneyworld.
Y es que el perfil del turista vigués roza la cuarentena, está casado o tiene pareja estable y tiene hijos pequeños. De ahí que la llamada ciudad de la luz sea doblemente interesante, ya que «los niños no pagan por el viaje y hay descuentos especiales para los más pequeños de la casa», confirman desde Marsans. Eso sí, habrá que rascarse el bolsillo porque un viaje a la torre Eiffel y la catedral de Notre Dame no resulta nada económico.
Pero, ¿qué hace el que no puede comer un cruasán a orillas del Sena porque su sueldo sobrepasa a duras penas el salario mínimo? No hay problema. Para eso está el dinero de plástico, los préstamos bancarios y los destinos turísticos económicos. «La gente se empufa para ir de viaje». Esa es la respuesta más comentada cuando se le pregunta a un minorista por cómo afronta un turista con bajo poder adquisitivo el pago de un viaje. «El cliente entra, pide lo más barato, te entrega una pequeña cantidad y el resto se cobra con la Visa a tres, seis o nueve meses. La financiación es lo de menos. Lo importante es viajar», confirman las agencias consultadas.
Prefiere el extranjero
El vigués prefiere el foráneo a lo nacional ya que ofrecen precios más competitivos. Hay auténticas gangas que se pueden contemplar en los escaparates de las agencias: «Hammamet (Túnez). Ocho días, hotel tres estrellas, media pensión y excursiones por el desierto, camello incluido: 400 euros. Algo con lo que no puede competir el turismo nacional. Un viaje en avión a Barcelona oscila entre los 250 y 300 euros. Sólo Canarias y el Levante parecen sobrevivir a esta vorágine por lo extranjero. Los ojos de los vigueses se están fijando últimamente en zonas como Lanzarote, una isla todavía virgen a la presencia de tanto guiri.
Precavidos
Hay turistas precavidos que demandan información sobre la situación política de algunos destinos. Es el caso de Cuba. La enfermedad de Fidel Castro está retrayendo a muchos vigueses a la hora de escoger la isla caribeña. Hay quién adelanta o retrasa su viaje porque no quiere que le coja en pleno Malecón la muerte del dictador. El miedo a revueltas populares es un motivo más que suficiente para no escoger este destino turístico. Eso y que el precio del viaje se encareció un 40% en dos años por la alta demanda existente entre los solteros del municipio.
Tampoco la detención de Ana María Ríos en Cancún está provocando cancelaciones para este lugar turístico, que sigue siendo uno de los más demandados por unos vigueses que cada vez más posponen sus vacaciones para después de las Navidades.
Ofertas en enero
La cuesta de enero también se traslada al sector del viaje. De adquirir un pack hoy a hacerlo dentro de un mes puede suponer un ahorro de hasta el 50%. Por eso, muchas personas esperarán a que pasen el turrón y las uvas para darse un capricho. En algunos casos la planificación de sus vacaciones es de un día para otro sin preocuparles el lugar destino. Lo que realmente importa es el descuento final.