El titular de del ministerio de Industria, Turismo y Comercio, apostó por la entrada de capital español en Seat, como una de las posibles soluciones para garantizar el futuro de la compañía automovilística. Aunque dejó claro, la dificultadad de que eso se haga a corto plazo, ya que la empresa dista mucho de tener una situación económica atractiva. Por tanto, el control de la empresa se mantendría a medio plazo en manos de Wolkswagen.
También se mostró partidario de ajustar costes productivos para ser más competitivos, tras presentarse recientemente un expediente de regulación de empleo, que afectará a 660 empleados. Una cifra que rebaja a la mitad, los 1.346 que contemplaba el expediente inicial, en sus centros de Martorell y la Zona Franca en Barcelona.
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