La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, declaró hoy el estado de emergencia, después de que fuesen detenidos dos militares y un alto mando de la policía sospechosos de participar en una conspiración golpista, anunció en una breve intervención televisada a toda la nación, en la que aseguró que el intento de golpe de Estado había sido abortado.
«Por el poder concedido por la Constitución de Filipinas y en mi cargo de comandante en jefe del Estado, ordeno a las Fuerzas Armandas, que mantengan el orden público, prevengan o supriman todas las fuerzas de violencia y demás actos de rebelión», dijo la presidenta.
La versión oficial de los hechos es la del jefe del ejército, Hermógenes Esperón,que anunció la detención esta madrugada de los tres oficiales y su intención de lanzar una intentona golpista hoy, víspera del vigésimo aniversario de la caída del dictador, Ferdinand Marcos.
Los arrestados que se encuentran bajo custodia militar, son el general de brigada, Danilo Lim; el coronel, Ariel Querubim; y el director de la Fuerza de Acción Especial de la Policía, Marcelino Franco, que tenía previsto jubilarse la semana próxima. Todos ellos, estarían relacionados con el teniente Lawrence San Juan, un oficial que participó en el fracasado golpe de julio del 2003 y que se había fugado a primeros de enero de una prisión militar.
Además del estado de emergencia, el Gobierno ha cancelado las conmemoraciones oficiales convocadas con motivo del fin de la dictadura y prohibió las manifestaciones que había preparado la oposición exigiendo la dimisión de la presidenta, a quién acusan de haber orquestado un fraude para ganar las elecciones de mayo del 2004.
En opinión de los analistas, y sin descartar que haya más «ruido de sables» en algunas facciones del ejército, la presidenta ha reaccionado de forma excesiva a la crisis con la declaración del estado de emergencia, algo que se puede volver en su contra.

Apoyo español
España manifestó el viernes su «más firme respaldo» a la presidenta filipina, Gloria Arroyo, y añadió que «El Gobierno español quiere expresar su más firme respaldo a los esfuerzos de la Presidenta de la República y de las autoridades filipinas para asegurar la estabilidad institucional y el respeto a la Constitución», afirmó el ministerio español de Asuntos Exteriores en un comunicado.
El documento añadió que «el Gobierno español está siguiendo con preocupación y máxima atención la situación en Filipinas», una ex colonia española. «Por otro lado, éste se congratula por la ausencia de violencia en el desarrollo de los acontecimientos, así como por el respeto con que las instituciones filipinas se están adecuando a la Constitución y a las leyes en la resolución de la crisis», concluyó el comunicado.