Salmantina de nacimiento, morena, pelo rizado y nariz aguileña. Así era físicamente la actual teniente de alcalde de Marbella cuando estaba en su Castilla natal. El botox, el colágeno, los rayos uva y una buena peluquería hicieron el resto. Ahora no la reconocería ni su ex marido, un médico forense que trabaja en la Audiencia Provincial de Málaga, con el que tiene una hija en edad universitaria, Lara.
Pero no corren buenos vientos para la ahora detenida. Está procesada bajo la acusación de diversos delitos: prevaricación, cohecho, malversación de caudales públicos entre otros.
La piernas, como era conocida en su etapa universitaria— se licenció en medicina—, empezó su carrera profesional como inspectora del Servicio Andaluz de Salud, en donde ya se la expedientó una vez por cobrar a la vez que se dedicaba en exclusiva al Ayuntamiento de Marbella.
Empezó en política en la oposición del ayuntamiento marbellí en las filas del PSOE, una etapa en la que el gilismo arrasaba allí por donde iba. Con el ex presidente del Atlético de Madrid protagonizó públicas y sonadas disputas. No sólo en el ayuntamiento, sino en los medios de comunicación. Se dio a conocer a la sociedad española en el programa Crónicas Marcianas de Telecinco, dirigido por Javier Sardá. Allí como tertuliana acusaba al regidor marbellí de corrupto, con papeles e informes. Todo ello aderezado con picos al colaborador Boris Izaguirre, ante la mirada del camaleónico Carlos Latre disfrazado de Julian Muñoz, ex alcalde marbellí y unido en la actualidad a la Pantoja, después de dar puerta a su ex mujer, Maite Zaldívar, otro clon de Isabel García Marcos.
Cachuli, como es conocido el ex alcalde, ya se querelló contra la teniente de alcalde en octubre de 2003 por injurias y calumnias.
Pero después de estar tanto tiempo en el lado de la oposición, pasó al Gobierno marbellí. En junio de 2004, el Ayuntamiento de Marbella aprobaba (de una tacada y con siete años de retraso) las cuentas generales de cinco ejercicios, desde 1997 a 2001, período en el que Jesús Gil fue alcalde. Isabel García Marcos se abstuvo en la votación, a pesar de que ella misma presentó numerosas alegaciones y reparos en contra de las citadas cuentas en junio de 2003, cuando era portavoz socialista.
A partir de aquí, al poder. Expulsada del PSOE, entra a formar parte del Gobierno presidido por Marisol Yagüe (ex gilista), en lugar de Julian Muñoz, que por aquellos tiempos, paseaba su amor con la tonadillera. Pantalón vaquero por encima del ombligo, el móvil en plan pistola del oeste almeriense y su inconfundible agenda de piel marrón.
Mientras, La piernas formaba un tridente, junto a la alcaldesa y el gerente de Urbanismo, Juan Antonio Roca. El fiscal que lleva el caso cree que el responsable de la vivienda, es la cabeza pensante de todo el entramado financiero, que servía para desviar los fondos públicos. Las rubias de bote ponían las firmas y el dinero público. Él, las inversiones. Pero se acabó lo que se daba.
Un ayuntamiento en quiebra técnica, y un complicado panorama urbanístico, se acrecienta por el anuncio del presidente de la Junta de Andalucia, Manuel Chaves, de retirar las competencias en esta materia al Ayuntamiento de Marbella. A partir de aquí se precipitan los hechos.
En la operación Malaya se detuvieron a 23 personas. García Marcos fue detenida el pasado jueves en el aeropuerto de Málaga procedente de París, tras disfrutar de su luna de miel. Poco le va a durar su segundo matrimonio, el moreno y el pelo rubio. Pero siempre quedará el botox y el colágeno. Y como no: el bis a bis.
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