El consejo de administración del grupo automovilístico alemán Volkswagen autorizó el pasado viernes, un plan para la reestructuración de la compañía. En él, se incluye un paquete de medidas para para el despido de aproximadamente 20.000 trabajadores.
Este cambio de rumbo del número uno europeo del automóvil choca con los resultados obtenidos al cierre del ejercicio pasado con 638 millones de euros.
Pero la pregunta es ¿Qué pasará con Seat?
La filial española del grupo alemán hace tiempo que arrastra problemas financieros. De hecho, hace cuatro meses, las factorías de Seat en Martorell y la Zona Franca de Barcelona estuvieron paralizadas, por el anuncio de la dirección del despido de 1.346 trabajadores, es decir, el 10% de la plantilla. Al final se llegó a un acuerdo con el comité de empresa: 660 trabajadores, lo que representa la mitad de los inicialmente previstos.
Sin embargo, esta decisión no eliminó la incertidumbre sobre el futuro de la compañía española. Las declaraciones realizadas el pasado 19 de enero por el titular de Industria Turismo y Comercio, José Montilla, sobre la posibilidad de que capital público entre a formar parte del accionariado del grupo Seat-Audi-Volkswagen en el medio plazo, no hace más confirmar las sospechas de que el grupo alemán se quiere desprender de su filial, a no ser que haya otros inversores, en este caso el Gobierno.