La prohibición de fumar en lugares públicos amenaza a muchos puestos de trabajo en hostelería
«Esta ley es una auténtica chapuza». Así de contundente se expresaba ayer el camarero de una cafetería —que hasta hace poco estaba situada en el centro comercial Cuatro Caminos (A Coruña)—, para referirse a la Ley Antitabaco, que entró en vigor el pasado 1 de enero.
Al Preguntarle por qué, él responde: «Yo no puedo fumar en mi trabajo, pero el cliente sí. La cafetería estaba en el área comercial donde está prohibido fumar. Los clientes se iban a otro lado. Los ingresos cayeron en picado. La solución, marcharse a otro lado o despedir trabajadores. Menos mal que el jefe optó por lo primero».
La Ley Antitabaco está generando controversia. ya desde su nacimiento. Estas son algunas de las claves.
Tamaño
Si el local tiene hasta cien metros cuadrados la normativa dice que es el dueño, el que toma la decisión de permitir fumar o no. Si tiene más, existe la obligación de habilitar una zona para fumadores, con el coste económico que eso conlleva, y para lo que no existen las subvenciones públicas.
Pero las comunidades valenciana y madrileña han aprobado un decreto ley para suavizar la exigencia de construcción de paredes que separen las zonas de fumadores de los no fumadores, mediante el uso de máquinas estractoras, fácil de instalar y muy baratas.
Impuestos
El Gobierno sube los impuestos que gravan el tabaco. La vicepresidenta del Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, justificó la decisión para reducir el consumo. Pero 115 días después, el consumo de cigarrillos no ha disminuido, según un informe elaborado por el Ministerio de Sanidad.
Multas
La Dirección General de Tráfico también quiere sacar tajada. Peré Navarro, comunicó días antes de ponerse en marcha la campaña de Semana Santa, que el organismo que el dirige no prohibiría fumar en el coche. Dos días depués, la Guardia Civil multaba en Navarra a un conductor por fumar. Más vacío legal. Y más recaudación.
Guerra de precios
El pasado 20 de enero, el Consejo de Ministros decidió subir los impuestos sobre el tabaco, con el objetivo de atajar la proliferación de marcas baratas, es decir, aquellas que cuestan menos de 1,80 euros. La sorpresa vino cuando Philip Morris decidió bajar el precio de sus principales marcas. Su rival, la hispanofrancesa Altadis hizo lo mismo con las suyas. Esta guerra, que duró dos semanas, se saldó con el anuncio por parte del consejo de administración de Altadis, el pasado 15 de febrero, del despido de 233 trabajadores en España, para ahorrar costes ocasionados por las pérdidas, pese a que la compañía cerró el último ejercicio con un beneficio neto de 577 millones de euros.
Despidos
No sólo en España existe el peligro de recortes de empleo.
La Ley Antitabaco entró en vigor en Escocia el pasado 26 de marzo. La prohibición de fumar en lugares públicos como los bares, restaurantes y los típicos pubs, puede provocar el cierre de 140 locales, y la pérdida de 2.500 puestos de trabajo, según un informe elaborado por los hosteleros. Mientras, el 25% de los escoceses señalaron en una encuesta oficial que no piensan cumplir ley.
Este tipo de leyes no se imponen para paliar ningún problema. Las prohibiciones nunca han dado un buen resultado. En cambio, por lo que se ve, está creando más de un problema... aumenta el paro y disminuye la conciencia.