Once euros. Eso es lo que paga usted por término medio (60 litros para gasolina sin plomo de 95 octanos), por llenar su depósito, según datos obtenidos por el Ministerio de Industria. Esto supone un aumento del 11,7% desde el 1 de enero. Y un 23% en los últimos dos años.
La cosa no pinta mejor si tiene un coche diesel. Desde que tomamos las últimas uvas, ir a la estación de servicio es un 8,4% más caro. Desde 2004, un 30%.
Las causas son varias. La más importante es la crisis diplomática que mantiene Estados Unidos con Irán, por la reactivación del programa nuclear en el país de los ayatolás. No hay que olvidar, que Irán es el cuarto productor de petróleo mundial , con 2,7 millones de barriles diarios.
La oferta de crudo está al límite. Según datos de la Organizacion de Países Productores de Petróleo (OPEP), excepto Arabia Saudí, los demás miembros están al máximo de bombeo. Sin embargo, la demanda mundial del oro negro crecerá este año un 2%.

Impuestos
El precio del petróleo —el Brent, de referencia en Europa—, está en la actualidad en los 74 dólares el barril. Desde muchos sectores económicos del país, se pide al Gobierno que rebaje los impuestos que gravan los combustibles. Pero el ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, ha rechazado esta idea. Según él, una reducción en los gravámenes «es la peor de las ideas posibles para resolver el problema del encarecimiento registrado en los últimos meses, ya que tendría un doble impacto. Incentivaría el consumo de carburantes, que es lo que no hay que hacer. Y aumentaría los precios en la medida que hay más demanda».
Las gasolinas representan una fuentes de ingresos muy importante para las arcas del Estado. El 55% del precio de venta al público por litro, se lo lleva Hacienda en forma de tres gravámenes: el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, el IVA, y el tramo estatal del céntimo sanitario (la Xunta se lleva un céntimo de euro por cada litro repostado, para financiar al Sergas). El otro 45% es lo que recaudan las petroleras.
Algunos ven en éstas el cáncer del problema. El secretario general de la Agrupación Española de Vendedores al por Menor de Carburantes y Combustibles (Aevecam), Alejandro Moratilla, afirmó que la «única solución» al alza de precios de las gasolinas es que las petroleras «reduzcan sus márgenes de beneficios». Algo que ha sido corroborado por el ministro de Industria, José Montilla.

Optimismo y realidad
Sin embargo, el Ejecutivo sigue vendiendo optimismo. Según el Ministerio de Industria, la gasolina sin plomo —de mayor consumo en España—, subió entre diciembre de 2005 y febrero de este año, un 30,26%, lo que supone 2,39 puntos porcentuales menos que en la Unión Europea (UE). Lo que no dice el ministro es que los sueldos de los españoles son un 35% inferores a la media comunitaria, y por tanto el esfuerzo fiscal es mayor para usted que para un belga.
Además la realidad es otra. Algunos analistas consideran que en el corto y medio plazo, los precios del petróleo van a seguir subiendo. Un informe del BBVA publicado la semana pasada estimaba un alza en el crudo (en torno a los cien dólares por barril), si sigue la incertidumbre en los mercados financieros. Si es así, prepare la cartera cuando vaya a la estación de servicio, o acérquese hasta al Corte Inglés y compre una bicicleta para ir al trabajo. No se olvide del casco, no vaya a ser que le multen.