Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania intentan desbloquear en Londres la crisis iraní

Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido y China) junto con Alemania se reunieron ayer en Londres para discutir nuevas propuestas destinadas a persuadir a Irán de que abandone su programa nuclear. Mientras, Teherán advirtió a sus «enemigos» contra cualquier agresión. Washington por su parte rechazó el diálogo directo con los iraníes.
Si Teherán no suspende su enriquecimiento de uranio, la Unión Europea (UE) quiere que China y Rusia apoyen la imposición de sanciones contra Teherán, incluido el embargo de armas.
El secretario general de Naciones Unidas,
Kofi Annan, lanzó por su parte un llamamiento al diálogo, pidiendo a Irán que no rechace las propuestas que han sido preparadas por los tres países europeos al frente de las negociaciones con Irán: Alemania, Gran Bretaña y Francia. Según el borrador de la propuesta, la UE está dispuesta a ayudar a Irán a construir varios reactores nucleares de agua ligera y establecer un banco de combustible nuclear, si el país de los ayatolás garantiza que no desarrollará armas nucleares.
Sin embargo, incluso antes de la apertura de la esperada reunión en Londres, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, declaró que «Irán controla hoy la totalidad del ciclo de combustible nuclear, de la A a la Z, gracias a los jóvenes científicos iraníes», y añadió que «si cometen la más mínima agresión recibirán una bofetada histórica», dijo en tono de advertencia.

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