Llenar el depósito del coche en Vigo cuesta 4,6 euros más que hace un año
Los contadores digitales de las gasolineras viguesas continúan con su escalada de precios en este último año. Incluso el gasóleo que se mantenía por debajo del euro, lo ha rebasado, y con creces, en los últimos doce meses. La tendencia apunta a que los máximos históricos seguirán produciéndose en corto plazo.
Así por el mismo importe, la aguja del indicador de combustible sube cada vez menos. Si se desea llenar un depósito de 60 litros con gasolina sin plomo de 95 octanos hay que pagar, por término medio, 4,6 euros más que hace un año. En agosto del año pasado, el litro de esta modalidad de carburante costaba 1,052 euros. Hoy en la misma estación de servicio hay que desembolsar 1,122, es decir, un 6,6% más.
El gasóleo tampoco corre mejor suerte. El incremento acumulado en los últimos 365 días es del 7,1%. Repostar un litro de gasóleo el pasado verano valía 0,955 euros. Actualmente se ha disparado a 1,023 euros. Con un agravante. Los vehículos diésel representan dos terceras partes del parque móvil vigués.
La subida acumulada desde el 2004 se situó en torno a los quince puntos porcentuales, ya que hace dos años, el litro de gasolina sin plomo de 95 octanos estaba en 0,98 euros.
Las más económicas
En Vigo hay instaladas ventiuna estaciones de servicios. Las variaciones en los precios en las gasolinas de las distintas terminales hace que un conductor se puede ahorrar hasta 1,62 euros (269 de las antiguas pesetas) cada vez que llena el depósito en función de la gasolinera escogida. Al final de año, el ahorro acumulado oscilará entre los 90 y 120 euros, suponiendo que se realice un repostaje por semana.
Con respecto a la gasolina sin plomo 95, doce de las ventiuna estaciones de servicio de la ciudad tienen el importe más bajo y es el que se tomó como referencia para hacer el estudio: 1,122 euros. En el otro lado de la balanza se encuentran en el número 64 de Lavadores, Alcampo y la de la N-556. Las diferencias son más acusadas en al gasóleo. Así, Alcampo y Tomás Paredes son las más económicas del municipio con 1,008 y 1,009 euros por litro repostado.
Con respecto a los híper, éstos incluyen un descuento de hasta el 8% en la cuantía final del repostaje, si se realizan los pagos mediante tarjetas que ellas mismas emiten, abaratando así la cuantía final a pagar.
El 53% del importe abonado por los consumidores va a parar a Hacienda
Por cada litro de combustible que entra en el tanque de un vehículo, el Ministerio de Economía y Hacienda recauda el 53% del importe total. Así, por 1,122 euros que cuesta la gasolina sin plomo 95 octanos, el Estado se lleva limpio de polvo y paja sesenta céntimos de euro.
El departamento que dirige Pedro Solbes grava las gasolinas mediante la aplicación de tres tributos. El primero es el Impuesto sobre el Valor Añadido, que representa el 16% sobre el coste de la materia prima, así como todos los demás conceptos y gastos derivados del proceso de refinado y transporte.
El segundo tributo es el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos. Es un gravamen lineal, consistente en aplicar una cantidad fija por cada mil litros de carburante. El valor oscila entre los 270 euros para el gasóleo y 372 para la gasolina sin plomo de 95 octanos, lo que representa el 33% del total repostado. Este impuesto no ha sido modificado desde 1999.
Financiación sanitaria
Por último está el denominado céntimo sanitario. Consiste en la aplicación de una cuantía fija por litro de combustible, que entró en vigor el 1 de enero del 2003. El Ministerio de Economía y Hacienda permitió el cobro, en su momento, a las comunidades autónomas que así lo solicitaron para financiar el déficit de la sanidad pública. La cantidad recaudada oscila entre 1,7 y 2,4 céntimos por litro. En Galicia sirve para financiar el desequilibrio financiero crónico del Sergas. Este impuesto sólo fue aplicado en Cataluña, Castilla La Mancha, Madrid y Galicia.
Con la suma total de todos los gravámenes que se aplican a las gasolinas, el Estado central ha ingresado 15.000 millones de euros (dos billones y medio de las antiguas pesetas) en los últimos dos años y medio. El 68% de la recaudación fiscal procede del gasóleo debido a que el 75% de los vehículos matriculados en la ciudad son diésel.
Las sucesivas alzas en el precio del barril de Brent—de referencia en Europa—, implican automáticamente un ingreso para las arcas públicas españolas. Sin embargo, la presión fiscal en España por este concepto es la segunda más baja de la eurozona, según los datos del Ministerio de Economía y Hacienda.

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