El constructor automovilístico alemán Volkswagen amenaza con cerrar su planta de Anchieta en Sao Bernardo do Campo, en el cinturón industrial de Sao Paulo, Brasil, si no se llega a un acuerdo con los sindicatos, informó el martes un portavoz.
La empresa comunicó el martes que pretende reducir 3.600 empleos de un total de 12.400 de su fábrica en Sao Bernardo do Campo (región industrial del ABC de Sao Paulo), debido a la drástica caída de la producción.
«El riesgo de cierre de las operaciones de la planta es real», afirmó en una nota púbica el vicepresidente de recursos humanos de la empresa Josef-Fidelis Senn. La planta de Anchieta es la más antigua fábrica autovilística de Brasil, construida entre 1957 y 1959 e inaugurada por el entonces presidente Juscelino Kubistchek.
La multinacional propuso al Sindicato de Metalúrgicos del ABC un plan de reducción progresiva de empleos desde noviembre de 2006 hasta 2008, que permita la reducción de producción en 900 vehículos.
En caso de no alcanzarse un acuerdo con el Sindicato, la compañía advirtió que anunciará una primera lista de 1.800 despidos desde el 21 de noviembre, cuando finalice un acuerdo de estabilidad vigentes desde 2001, y alertó que la reducción de puestos de trabajo puede ser mayor a la esperada y que se corre el riesgo de cierre de la fábrica, inaugurada hace 47 años. La empresa había anunciado a inicios de mayo una restructuración total que incluía el despido de miles trabajadores (5,775 de un total de más de 22.000 según los sindicatos) y la reducción de la producción, para intentar revertir las pérdidas generadas por la valorización del real, de 14,4% durante 2005.
«Volkswagen de Brasil cree que cortes en la producción y de miles de empleos serán inevitables», informó la empresa en un comunicado, sin precisar la cantidad de despidos.
«En los últimos dos años, las exportaciones de la compañía fueron particularmente afectadas por la apreciación del real», lo que según la empresa «produjo una importante erosión en los márgenes de beneficios».
El presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores Metalúrgicos (CNTM) y del Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos de Sao Paulo, Eleno Bezerra, declaró el martes que «es inaceptable bajo todas las condiciones e hipótesis, la amenaza de cierre de la fabrica de Volkswagen Brasil en Sao Bernardo do Campo, realizada por la propia montadora».
La compañía tiene «como mínimo la obligación de garantizar los empleos y cumplir su función social», añadió Bezeera, quien dijo además creer «en una salida negociada que no sea beneficiosa sólo para la empresa, y sí también para los trabajadores».
Los empleados de la planta del gigante alemán de Sao Bernardo do Campo se reunirán el próximo sábado para analizar la propuesta de la empresa.
Largo camino
El presidente del fabricante automovilístico Volkswagen, Bernd Pischetsrieder, consideró que la empresa tiene todavía un largo camino para volver a tener unos costes competitivos.
Según dijo Pischetsrieder en la publicación de la dirección de la compañía Leading Points, Volkswagen ha mejorado la situación de sus costes, si bien todavía «no ha alcanzado su objetivo».
En el editorial de la revista, Pischetsrieder aseguró que «todavía hay que solucionar algunas tareas dolorosas», por lo que dejó entrever que el proceso de reestructuración todavía no ha concluido.
El directivo germano consideró que la reducción de los costes de personal tiene máxima prioridad, sobre todo en la marca Volkswagen.
Desde hace meses la dirección de Volkswagen negocia con el comité de empresa y los sindicatos la reestructuración de su principal marca, donde podrían reducirse unos 20.000 empleos.
Otra de las medidas de este proceso contempla el incremento de la semana laboral hasta 35 horas sin aumentos salariales. Desde 1994, las fábricas de Volkswagen en el oeste de Alemania tienen una semana laboral de 28,8 horas, medida con la que se evitó entonces el recorte de 30.000 puestos de trabajo.
Los costes laborales de Volkswagen son un 20 por ciento más elevados que los de sus competidores.
A partir del próximo 8 de septiembre, Volkswagen reiniciará la negociación de las medidas de reestructuración anunciadas a comienzos de este año.
Volkswagen triplicó sus beneficios netos en el primer semestre de 2006, respecto a la primera mitad de 2005, hasta 1.200 millones de euros.
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