Un nicho en Vigo ya vale tanto como el metro cuadrado de una vivienda nueva
El descanso eterno también está sujeto a su propia burbuja inmobiliaria. La concesión por cincuenta años de un nicho en un cementerio municipal quedó fijado en 1.848,70 euros para este año, lo que lo sitúa casi a la par del metro cuadrado de una vivienda nueva en Vigo (2047 euros en el primer semestre del año).
Las tasas aplicadas por el Concello se modifican al alza en función del Índice de Precios al Consumo (IPC). Desde el 2002, el aumento que experimentó el precio de una cripta fue del 9,19%. Hace cuatro años valía 1.693 euros; mientras, la subida respecto al 2005 fue del 3,4% (1.786 euros).
El problema en toda esta historia es que no hay posibilidad de adquirir la concesión para cuando llegue el fatídico momento. Sencillamente no hay plazas. Los cementerios municipales están saturados y al ciudadano previsor le quedan tres opciones.
La primera es el alquiler. Los camposantos municipales ofrecen una plaza por un período de seis años por un importe de 385,05 euros, 65 más que el año pasado. Al final del sexenio se puede hacer una prórroga por otros cuatro años si se desembolsa 222,05 euros. En total, al concluir el decenio el importe abonado es de 607,1 euros. Los cementerios privados como el de Valladares, el arrendamiento de un nicho cuesta 12 euros anules durante un septenio; a partir de ahí es renovable si ambas partes llegan a un acuerdo. A esta cantidad hay que añadirle 53,80 euros correspondientes al derecho de enterramiento. Pero, ¿qué ocurre cuando finaliza el período de alquiler?
Incinerar o rascarse el bolsillo para adquirir un sepulcro en propiedad en uno de los cementerios privados de la ciudad. Muchos vigueses escogen la segunda opción directamente. Eso sí, pasando previamente por caja. El camposanto de Valladares cuenta con unas cinco mil plazas, después de la ampliación de 227 módulos de cuatro criptas cada uno construidos recientemente. Al poco tiempo de finalizar las obras se puso el cartel de «Todo vendido». El precio del pack de cuatro bocas en la primera fase fue de 2.091,52 euros. En la ampliación el importe se elevó a los 3.292,34 euros, es decir, un 57,4% más. Los hijos de los fundadores tienen una bonificación de 300 euros sobre el precio final.
Especulación
La cultura tan arraigada de asegurarse un lugar de descanso y la falta de iniciativa municipal ha disparado el precio de los nichos, colocando al mercado funerario en un auténtico bum especulativo. Por una sola cripta de 1,3 metros de frente por tres de fondo, se están pagando más de 6.000 euros, lo que supone una revalorización del 629% sobre el precio unitario de la segunda fase en Valladares, que es de 823 euros. ¿La tendencia cara el futuro? Al alza obviamente, si no se construye nuevos cementerios. En la actualidad, hay 22 camposantos en Vigo y el área metropolitana, entre los municipales (8), privados (3) y parroquiales (11). La superficie total es de 214.338 metros cuadrados de los que aproximadamente la mitad se corresponden a suelo útil municipal.
La partida presupuestaria que dotó el Concello en el 2006 es de 60.000 euros, la misma que el pasado ejercicio económico. Ignacio Costas Piñeiro, administrador del cementerio privado de Valladares, califica la cifra asignada de «insuficiente». Por tanto, urge construir un nuevo cementerio municipal para reducir la lista de espera, que ronda las 1.200 personas.
La opción de incinerar aumentó en el municipio un 45% en doce meses
El dilema continúa hasta después de la muerte. Incinerar o enterrar. El precio es el mismo y ronda los 500 euros. Al proceso de cremación hay que añadirle 352,45 euros que cuesta el cenicero y 53,80 euros de tasas por la incineración. En total, la operación se sitúa en torno a los 850 euros.
Las peticiones de este modelo funerario son cada día más numerosas en Vigo y su área metropolitana. De hecho, el 45% de los familiares de los fallecidos en los últimos doce meses solicitaron los servicios del horno crematorio.
Tres son los factores que explican el espectacular aumento en las solicitudes. El primero es que, después de muchas reticencias de tipo cultural y religioso, la incineración se está imponiendo en Vigo como alternativa al tradicional sepelio. La segunda es la imposibilidad de acceder a un nicho, bien en propiedad, bien mediante concesión administrativa por medio siglo debido al proceso de burbuja especulativa al que está sometido el sector de las criptas. De gastarse 1.848 a 6.000 euros, a hacerlo por más de 800, significa realizar siete incineraciones por cada cripta comprada en el municipio. Por último, la falta de oferta municipal desde hace años hace que las personas opten por la vía de la incineración como modelo de sepelio.
En lo que va de año, el Concello de Vigo construyó 228 nuevos ceniceros en el camposanto de Pereiró, eliminando la lista de espera que se remontaba desde 1997. «Estamos al día en incineraciones», comenta un responsable municipal en la materia, y añade que «desde hace un mes y medio se han cursado una docena de nuevas solicitudes».
Coberturas
Las entidades de seguros instaladas en la provincia de Pontevedra tuvieron que hacer frente a unas primas de decesos por un importe total de 37.397.279 euros a cierre del 2004.
El 52% del importe total (19,7 millones de euros) corrió a cargo de la compañía Santa Lucía. Le siguen, La Fe con 11,5 millones de euros; Ocaso, 3,1 millones de euros; Mapfre, 2,9 millones; DKV Seguros, 746.000 euros y por último, Nortehispana, que abonó 142.000 euros.
Los profesionales del sector de seguros recomiendan cubrir una póliza de decesos para evitar el gasto y papeleo que supone todo el proceso de dar la despedida a un ser querido.
Emorvisa, por ejemplo, cobra por el servicio completo más demandado 2.877 euros más el 7% de IVA. La suma asciende a 3.087 euros. La esquela no va incluida y corre a cargo de la familia. También se puede dar un digno adiós por 1.649 euros. Se estima que el 75% del coste final de un sepelio incluye féretro, coche fúnebre y las coronas de flores.
El PGOM contempla la construcción de un camposanto cuatro veces más grande que Pereiró
Si el Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) sale adelante, también lo hará la idea que el Concello propuso hace cuatro años: la construcción de un nuevo cementerio en la ciudad en la parroquia de Beade. Abarcará una superficie de 223.381 metros cuadrados, cuatro veces más que la de Pereiró, que en la actualidad dispone de 11.000 nichos. El emplazamiento exacto que se ha reservado se sitúa en la zona de Pinar do Rei, próxima a los montes de Bembrive.
El camposanto de Pereiró da muestras de saturación. Los técnicos apuntan la necesidad de promover la construcción de otro para cubrir, con garantías la gran demanda de nichos para los próximos tres lustros. Sin embargo, el PGOM sólo incluye la reserva de los terrenos, es decir, la construcción propiamente dicha no sería a corto plazo.
El gobierno local escogió Beade para la ubicación del nuevo camposanto por ser bueno desde el punto de vista geológico, alejado del núcleo urbano y no ofrece excesivos problemas de comunicación con la ciudad.
El nuevo cementerio aliviaría la nula oferta que hay en la actualidad de nichos municipales en régimen de concesión por cincuenta años, y obliga a los vigueses a pagar precios desorbitados para adquirir una cripta o panteón en los tres cementerios privados que hay en el municipio.
Presupuesto
En su momento, el Concello estimó que la compra de las 22 hectáreas supondría un desembolso a las arcas municipales de ocho millones de euros. La puesta en servicio del cementerio, con las obras de urbanización, todas las instalaciones, nichos y panteones, se elevaría a 80,6 millones de euros. La suma total supondría casi 15.000 millones de las antiguas pesetas.
El gasto inicial sería perfectamente amortizable para el Concello mediante la venta de criptas por cincuenta años. Las previsiones hablan de 45.000 nuevas criptas que al precio de 1.848 euros al que está en la actualidad la concesión administrativa, reportaría un ingreso para las arcas municipales de 83 millones de euros. Además de rebajar la especulación sobre los nichos en la ciudad.

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