Un viaje al puerto vigués del siglo XIX
Más de seiscientos escolares de toda Galicia visitaron durante tres días la exposición: Vento e vapor, cen anos de traballo e lecer. Un evento cultural que se integra dentro de la Semana Caixanova del Atlántico y que puede ser visitado hasta el próximo domingo en la Estación Marítima del Puerto de Vigo.
Los alumnos, con edades comprendidas entre los ocho y catorce años, fueron testigos directos de como surgió el germen de la intermodalidad, allá por los años 70 del siglo XIX.
La exposición recorre la evolución experimentada por dos medios de transportes fundamentales en el desarrollo económico de la ciudad: el barco de vapor y el ferrocarril.
Durante tres días, chavales de Pontevedra, Ourense y A Coruña, han podido comprobar, a través de las explicaciones de los monitores de la exposición, la importancia que tenían el tren y el barco para que las mercancías que llegaban al puerto fuesen transportadas a otras zonas de Galicia y de España.
Para ello, el secretario general de la Semana Caixanova del Atlántico, Manuel Seoane, habló con los responsables de Renfe sobre la posibilidad de que los trenes regionales pudiesen llegar hasta el mismo corazón del Puerto de Vigo: el Real Club Náutico, que estos días celebran su centenario. Ante la dificultad de acercar el tren hasta el Náutico, los responsables de la exposición decidieron cubrirse las espaldas y formalizaron una póliza de seguro por «si ocurre algún contratiempo».
300 metros, 20 minutos
Y la verdad es que llevar un convoy hasta el corazón del puerto tiene su guisa. Para recorrer los 300 metros que hay entre la entrada de Guixar hasta el Náutico se tarda 20 minutos. El peso del tren modelo 592 y el las vías en desuso, hace que un técnico de la empresa ferroviaria esté pendiente en todo momento del desarrollo de las operaciones de aproximación. Y por delante, un coche patrulla de la policía portuaria.
Ya dentro de la exposición, los 170 chavales venidos de Castro Caldelas y Celanova pudieron comprobar la evolución del transporte en Vigo. Por el lado del mar, los jóvenes pudieron ver desde una gamela, la Coruxeira (embarcación tradicional de poco calado y que permitía navegar cerca de la costa), hasta los modernos clase Optimist y Snipe, que se emplean en las regatas más importantes, pasando por las maquetas de un navío del siglo XVIII y las embarcaciones que participaron en la Copa América´92 o la W60 Galicia´93 Pescanova, tercera en la vuelta al mundo de vela, con el vigués Javier de la Gándara.
El tren también ofreció su historia. A través de grandes maquetas, se pueden ver desde las antiguas máquinas de vapor (hay una réplica en miniatura exacta en la exposición), hasta los modernos talgos. Sin embargo, lo que más llamó la atención a los chavales fueron los simuladores para llevar estos gigantes de las vías, y que son similares a los que emplea Renfe para reciclar a sus maquinistas cada dos años.

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