El Gobierno prevé que la inflación terminará el año en el 3% y bajará del 2,5% en 2007 -cerca del objetivo comunitario fijado en el 2%-, debido a la moderación de las tensiones introducidas por el petróleo, que ya ha permitido un descenso en el incremento interanual del índice de precios de consumo (IPC) hasta el 2,6% -según el indicador adelantado del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondiente a octubre-. Conforme a este dato, aún provisional, el diferencial con la 'zona euro' se habría reducido en dos décimas durante el último mes, hasta situarse en un punto, la distancia más corta en casi dos años.
El vicepresidente económico, Pedro Solbes, fue quien adelantó estas estimaciones durante unas jornadas sobre los Presupuestos del Estado 2007 organizadas por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD). En este mismo foro, elevó una décima la previsión de crecimiento de la economía española para el próximo ejercicio, que situó en el 3,3%, un dato que conforme a la evolución actual del producto interior bruto (PIB) -con un crecimiento «que seguro superará» el 3,4% estimado para este año, con opciones de llegar al 3,8%- puede quedarse «corto», aunque el ministro de Economía y Hacienda dijo preferir la «cautela».
La buena marcha de la economía también permitirá mejorar el saldo presupuestario de 2005, que se cerró con un superávit histórico del 1,1% del PIB. Solbes se mostró convencido de que, al menos, se igualará ese resultado, pese a lo cual advirtió que «no debemos ir a un exceso de complacencia» porque «aún hay problemas que persisten (elevado déficit exterior y tensiones inflacionistas) y riesgos futuros que hay que resolver (como el elevado consumo energético)».

Repunte de precios
En la inflación, el Gobierno espera que entre noviembre y diciembre se produzca un nuevo repunte, debido en parte a las tensiones de precios que provocan las compras navideñas, lo cual no impedirá que la tasa de crecimiento interanual no supere el 3%, lejos del 4% que registraba en julio pasado. Salvada ya, según Solbes, la crisis alcista provocada por la combinación del elevado coste de algunos alimentos (sobre todo, el aceite de oliva) y de las materias primas energéticas, el ministro descarta que, al menos a corto plazo, se vayan a producir los temidos «efectos de segunda vuelta» sobre otros sectores.
Sobre el endeudamiento familiar, el vicepresidente no mostró una preocupación especial, al reducir el efecto negativo de la subida del euribor a una «pequeña» parte de las hipotecas, aquellas contratadas desde junio de 2002, cuyo tipo de referencia (3,8%) ya ha sido alcanzado. Además, restó peso al papel del Gobierno en este asunto, donde «se le piden cosas que están fuera de su margen de maniobra», y recordó que las hipotecas a tipo variable «tienen sus riesgos y sus ventajas, y eso lo saben quienes las contratan».