El primer signo de tensión en las finanzas domésticas se ve en el aumento de la morosidad en las tarjetas de crédito
La morosidad del crédito al consumo está en niveles históricamente bajos -estabilizada en torno al 2% desde mediados de 2004-, pero empieza a repuntar en las tarjetas de crédito, lo que constituye un primer signo de tensión en las finanzas domésticas.
Los hogares siguen pagando religiosamente la cuota de las hipotecas, y tampoco se retrasan en la devolución de los préstamos para la compra de coches, pero empiezan a relajarse en la devolución de los gastos financiados con tarjeta.
Lo ha constatado el servicio de estudios de BBVA en su informe sobre la evolución del consumo. La aportación más novedosa de este trabajo, que utiliza los datos de Asnef-Equifax, es la gran diversidad que percibe en el nivel de morosidad de las provincias españolas. Por el efecto tamaño de las economías provinciales, el máximo número de impagados se registra en Madrid y Barcelona, y el mínimo en Teruel y Soria.
Puesto que la información es confidencial, no se pueden difundir las tasas concretas de mora, de manera que los autores han clasificado las provincias por niveles, poniendo en relación las diferencias de población y el correspondiente volumen de créditos con la morosidad registrada. Así medidos, el saldo máximo impagado en función del crédito se localiza en Tenerife y Las Palmas, y los mínimos en Burgos y Guipúzcoa. Y el valor de los impagados de Tenerife resulta ser ocho veces el de Guipúzcoa.
El mapa de los contratos impagados se ha elaborado sobre la base de una puntuación de uno a diez, estableciendo cuatro niveles de morosidad regional: las provincias con más operaciones morosas suelen registrar las de mayor importe, pero no siempre. En Granada, por ejemplo, el saldo en mora es mucho más significativo que el número de contratos, lo que indica que el importe medio impagado es muy superior.
Impagados y renta
La morosidad es más elevada allí donde la tasa de paro es más alta y el nivel de renta más bajo -importa más el nivel que el ritmo de crecimiento, según los autores del trabajo-, de igual modo que se registran más impagados en las zonas con menor tejido industrial y mayor componente de la construcción y los servicios.
Pero también hay otros factores no siempre relacionados con la riqueza. Los impagados son menores donde la red de sucursales de bancos y cajas es más tupida: los expertos de BBVA explican que, seguramente, las oficinas tienen mejor conocimiento del cliente, y los préstamos se conceden con mayores probabilidades de solvencia.
El crédito moroso no sigue las mismas pautas en el automóvil. En esta financiación, las incidencias y el importe evolucionan de forma distinta. Hay provincias donde ha aumentado mucho el número de operaciones impagadas pero no el importe: los contratos que caen en mora son de pequeña cuantía.
El crédito rápido
Frente a las alertas del Banco de España y las autoridades económicas, el informe de BBVA no percibe riesgos por el desarrollo del crédito rápido. Pese al bombardeo publicitario de las entidades que ofrecen la concesión de 3.000 a 6.000 euros en 24 horas, considera que los créditos rápidos no están adquiriendo una entidad relevante sobre el total del crédito al consumo.
A los autores del trabajo tampoco les parece que la subida de tipos de interés 'pausada', como la que creen llevará a cabo el Banco Central Europeo, vaya a mermar las posibilidades de desarrollo del crédito al consumo en el medio y largo plazo.
Desde el supuesto de que el precio oficial del dinero tocará techo en el 4% en 2007, estiman que la financiación al consumo se moderará, y pasará a crecer a ritmos inferiores al 20%, pero por encima de los dos dígitos, en los años inmediatos. A continuación recuperará el impulso, puesto que España está a un nivel inferior al de los socios comunitarios: su saldo de financiación al consumo es apenas un 15% del de la Unión Monetaria, proporción que apenas sube al 18% para las nuevas operaciones.
Por el momento, las entidades han moderado las 'alegrías' en la concesión de préstamos, pero lo han hecho buscando mayores márgenes en las operaciones, y no imponiendo criterios mucho más restrictivos, según explicó el jefe del servicio de estudios de BBVA en la presentación del informe.

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